Entre bambalinas

El caso es que la vida, quizá las circunstancias, las amistades, las inquietudes, siempre me han llevado de escenario en escenario, de experiencia en experiencia.

Con sólo tres años me ví en clases de Ballet Clásico. Con siete comencé una travesía singular por distintas disciplinas deportivas siendo la que más me marcó la gimnasia artística.

Con doce años, unas pruebas de canto me llevaron a formar parte de distintas formaciones coristas, alguna de ellas profesional (con disco en el mercado). El canto, curiosamente, ha sido la experiencia que comenzó a abrirme maravillosos escenarios por allá por los quince años como el Teatro Municipal de Carmona o el Teatro Central de Sevilla.

Como por arte de magia, choqué con el teatro a los diecisiete años, pisando así el Centro Andaluz de Teatro, el Teatro Alameda de Sevilla, el Teatro Imperial...y poco a poco conjugué lo que hasta ahora es mi segunda pasión después de la Danza Oriental, el teatro musical. El esfuerzo de practicar así la expresión corporal, el canto y la expresión dramática ha hecho del musical la experiencia que más me ha enriquecido a nivel artístico, a tomar conciencia del mundo del escenario y a tener disciplina de trabajo.

 

Así, con veinte años, bien sea con el canto, la interpretación o la danza había participado en proyecto de directores noveles del Centro Andaluz de Teatro, directores noveles en cinematografía, prestado mi voz para cortometrajes y en proyectos teatrales, apariciones en televisiones locales, corista y voz solista en distintas agrupaciones, participado en grabaciones de coros en discos de artistas locales, e incluso a realizar coreografía en proyectos musicales de forma amateur.

 

Por fin, a los veintitrés años, entre alguno de estos proyectos me esperaba la Danza Oriental. Por exigencias de un guión, me ví repasando vídeos y artículos sobre estilos, vestuarios y orígenes de algo que siempre había sabido que existía pero nunca le presté atención. Me ví totalmente envuelta en éste mundo, y pasé de vídeo a vídeo, de artículo a artículo hasta que compré el primer pañuelo por probar....por probar terminé apuntándome a algún curso....y por probar encontré un buen profesor....hasta hoy. 

 

Como siempre digo al que me pregunta, lo único que no le perdonaré a la vida es que con todo lo que he hecho o me ha ocurrido, la Danza Oriental es lo que más ha tardado en sucederme.

 

"He nacido en Sevilla, pero yo no soy de allí"